domingo, 1 de julio de 2012

Amar en Libertad


“Se me cruza un pensamiento de repente, y me brinda luz, en medio de una larga noche, es el pensamiento que me trae los recuerdos preciosos de tu presencia, de tu voz, de tu ser entero.María de los Ángeles Pavón


Nuestra cultura, nos ha enseñado siempre a pensar en el amor, como eso maravilloso que nos envuelve y que nos transforma en un momento en lo que siempre quisimos ser, seres amantes, bondadosos, llenos de cosas hermosas para dar y que estamos dispuestos a recibir. Tal idealización sin embargo, se quiebra de golpe cuando nos topamos con una realidad endurecida, y muchas veces trágica y nos levantamos sintiéndonos  los seres humanos más fracasados del planeta.

Entonces ¿Qué es lo que podría estar mal? Por supuesto lo que es más fácil pensar es: ¡Es que no era la persona correcta! ¡Después de todo, quizás no era el amor de mi vida! ¡No me quería lo suficiente! En realidad, creo que cada experiencia amorosa es única en sí misma, y es obvio que no podemos hacer comparaciones subjetivas, desde ningún punto de vista del asunto. Lo que sí podemos hacer es tomar esa realidad con la que nos topamos casi a diario en nuestra vida, y ponernos a trabajar en lo que sí queremos y es disfrutar de un amor pleno y sin ataduras emocionales que nos hacen daño.


El psicólogo Walter Riso, en su libro Amar o depender, resume lo que significa la dependencia afectiva de la siguiente manera “Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación  psicológica donde el amor propio, el autorespeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente. Cuando el apego está presente, entregarse, más que un acto de cariño desinteresado y generoso, es una forma de capitulación, una rendición guiada por el miedo con el fin de preservar lo bueno que ofrece la relación”. (Riso, 2004)

La dependencia afectiva nos ata de una manera enferma a relaciones que consideramos ideales cuando están lejos de serlas, sin embargo nos motiva a quedarnos el miedo a volver a intentarlo, a no encontrar a nadie más, y por que es mucho más fácil, depender de otro, que asumirnos a nosotros mismos.

¿Amor o libertad?

Muchas veces, decimos, “no me quiero enamorar, por que entonces perdería mi libertad”, “Es que cuando hay amor, ya no puedo ser yo mismo”

El problema con estas afirmaciones, es que tenemos la idea, que enamorarnos significa entregarnos en cuerpo y alma a otra persona, apegarnos a sus deseos, gustos, ideas, y prácticamente dejarnos “fundir” en el otro. El amor esta lejos de ser eso, puesto que no se trata de que nos convirtamos en una copia de la persona que amamos, sino que podamos compartir espacios vitales juntos, estar desapegado de nuestra pareja no es serle indiferente, sino darnos el espacio suficiente para circular con libertad, y asumirnos a nosotros, para luego asumir a nuestra pareja.

¿Qué pasaría si alguien te dijera que se atara a ti con una cuerda durante un día? Quizás en algún momento te parecer divertido, pero puedo asegurarte que luego de un tiempo, comenzaras a cansarte de la situación. Algo así pasa en las relaciones, ya que con el tiempo se convierten en relaciones desgastantes y hasta enfermizas.


¿Qué hacer?

Como ya había mencionado, el amor requiere esfuerzo, el verdadero amor, no llega a nuestra vida en bandeja de plata como nos han hecho creer desde niños, no es que un día llega nuestro príncipe o princesa a nuestras vidas y de allí todo irá bien, se trata de cómo casi todo en la vida, de una lucha, de algo que se trabaja día a día, y en el cual se necesita la participación conjunta y equitativa de dos personas, no solo de una.

Es importante que tengamos claro, que antes de poder amar a otra persona debemos amarnos a nosotros mismos, quizás suene un poco clichado, pero sinceramente creo que es una realidad que muchas veces nos negamos a aceptar y vez tras vez caemos en relaciones enfermas y que al final solo nos dejan con el corazón y en algunas ocasiones el cuerpo destrozado.

Parte de amarnos a nosotros mismos, es el poder cuidarnos, respetarnos y aceptarnos, por lo tanto, dejar que otra persona abuse de cualquier forma de nosotros, o limite nuestra vida o simplemente necesitemos ser diferente de lo que somos, por que de otra manera no nos amarían, entonces no nos estamos cuidando a nosotros mismos.
El amor, es un deseo de dos, y no se inclina la balanza hacia un lado, sino que se hacen conseciones, respetándose mutuamente, y sobre todo luchando con el día a día, por amar a nuestra pareja de la misma manera en que nos amamos a nosotros mismos.


Walter Riso concluye que amar sin apego es:

 “Amar sin miedos. Es asumir el derecho a explotar intensamente el mundo, a hacerse cargo de uno mismo y a buscar un sentido de vida. También significa tener una actitud realista frente al amor, afianzar el autorrespeto y fortalecer el autocontrol. Es disfrutar de la dupla placer/seguridad, sin volverla imprescindible. Es hacer las paces con Dios y la incertidumbre. Es tirar la certeza a la basura y dejar que el universo se haga cargo de uno. Es aprender a renunciar.


El amor está hecho a la medida del que ama. Construimos la experiencia afectiva con lo que tenemos en nuestro interior, por eso nunca hay dos relaciones iguales. El amor es lo que somos. Si eres irresponsable, tu relación afectiva será irresponsable. Si eres deshonesto, te unirás a otra persona con mentiras. Si eres inseguro, tu vínculo afectivo será ansioso. Pero si eres libre y mentalmente sano, tu vida afectiva será plena, saludable y trascendente.” (Riso, 2004)

Me despido, sabiendo que a medida que podamos enfrentarnos a las idealizaciones y ensueños del amor, y de esa manera despertar a una realidad mejor pero en la cual se lucha, estaremos en la posición de amarnos y amar a los demás con un amor saludable.